Por Ignacio Hernández Meneses

 

Más allá de la obligatoriedad, “la transparencia y rendición de cuentas ha sido una forma de vida de Zeferino Torreblanca Galindo”, aseveró tajante el candidato a la presidencia municipal del Partido del Trabajo (PT).

Entrevistado esta mañana por Enfoque Informativo, señaló que la gente tiene derecho a estar informada.

Ante algunos comerciantes y servidores turísticos que conforman el Frente por el Rescate del Acapulco Tradicional (FRAT) que preside la doctora Dulce María Gómez Velasco –que llegó tarde al evento que convocó-, sostuvo que él quiere gobernar para reordenar la ciudad, y que es la mejor opción porque dice que “no va amarrado como cuche al matadero” como algunos de sus adversarios.

Don Carlos Zeferino Torreblanca Galindo reiteró su tesis de que su compromiso es con la población porque “me pudre el hígado ver un Acapulco despedazado”.

Frente a sus invitados, el ex presidente municipal recordó su pasado familiar. De cuando sus padres llegaron al puerto y se abrieron oportunidades. De cuando abrieron los supermercados “La Negrita” y el “Súper Súper” -que prácticamente era para la gente rica-, de cuando fue presidente de la otrora combativa Canaco y hasta cuando realizó protestas como el cierre de locales, y que en 1988 por andar con el Frente Democrático Nacional con Cuauhtémoc Cárdenas el gobierno le giró orden de aprehensión.

Hizo un recuento de sus primeras campañas, pero esta vez se le olvidó citar su frase “de cuando la perra era flaca y nadie quería sus perritos” –haciendo analogía del PRD-, y por eso lamentó que hay una nueva generación que no conoce a Zeferino Torreblanca, esa generación es la que es susceptible de que en épocas de falta de dinero, reciben un recurso y ni siquiera tienen conciencia de lo que están haciendo.

De nueva cuenta dijo que es evidente que hay un enorme despliegue sobre todo del candidato del PRI, hablándolo claramente, que trae dinero a raudales y que obviamente no lo va poder comprobar la autoridad electoral, el dinero en estructura.

Ante el respetable público, el ex diputado federal del PRD dijo que no quiere ganar la elección, “quiero gobernar Acapulco, yo sé cómo gobernarlo y hoy Acapulco no está para experimentos, y no está para ofrecimientos de campaña, que en tres meses o en cinco meses lo voy a resolver, eso es demagogia, es basura porque no es posible”.

Fue franco, abierto, directo al grano, le cuestionaron si mató a Armando Chavarría, que sí robó dinero siendo gobernador, que si tiene broncas con sus padres, se abrió. La gente lo miraba con atención.

Volvió hablar de sus adversarios, advirtió que se fijen bien, ya que aquellos, los del PRI y PRD “van amarrados… ya van maneados, como cuches, ¿entonces con quién vas a gobernar? Si ya traes compromisos de antemano. A uno hasta le impusieron un síndico desde México porque es amigo del Presidente”.

Habló de que enfrente es clarísimo que le están invirtiendo para tener el poder, que son los nuevos ricos de Acapulco y que se hicieron ricos, “son los que estaban quebrados y representaban a los quebrados y ahora resulta que son los nuevos ricos de Acapulco… y son corruptos y quieren recuperar el dinero de una inversión que les va redituar la función pública”.

Zeferino escuchó las preguntas de la gente. Llegó muy puntual, su equipo aún no acaba de poner el aparato de sonido.

Torreblanca les pidió el voto razonado porque dice que él no da despensas ni acarrea gente, que el solo da esperanzas bajo el cielo de Acapulco.

El evento tuvo lugar en el local de doña Elo, allí en el famoso campo de concentración de reporteros de batalla que se reúnen a convivir para disfrutar de una buena vista del mar, del susurro de las olas y la blanca espuma, y para apreciar del atardecer, del sol, de una sol bien fría, y platicar de sus derrotas y victorias, pero bien helodias.

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