Por: Fernando Hinterholzer Diestel

 

Una particularidad de los recientes procesos electorales en Estados Unidos de América, en países sudamericanos y en México, son los ataques personales entre los candidatos y que en nuestro país ya está regulado por las autoridades electorales (Reforma Electoral 2012) que es la prohibición a persona física y moral de contratar propaganda en radio y televisión dirigida a influir en las preferencias electorales de los ciudadanos. En términos de la Mercadotecnia Política, esto se denomina publicidad negra y tiene como principal objetivo denigrar ante la opinión pública, la imagen del candidato opositor, para lograr un mejor posicionamiento en el ánimo de los electores.

 

La publicidad negra es “información y material o fuente falsa que pretende ser originaria de una parte ajena, con respecto a un conflicto, pero que en realidad, proviene de la parte contraria, suele utilizarse para difamar, avergonzar o tergiversar la naturaleza real del enemigo o el conflicto.” La propaganda negra dejó de ser clandestina hace unos años, ahora vemos que es común que el trabajo de una organización política sea dividido en otras, satélites, membretes, fachadas, que se encargan de asumir el costo político de la divulgación de tal o cual idea, por lo que se organizan para ejecutar actividades específicas de la propaganda negra.  Hay que recordar el lodazal en se metieron en el año 2000, Fox, López Obrador y Madrazo, o los recientes ataques entre los candidatos a la candidatura presidencial en EEUU, Donald Trump y Hillary Clinton, y actualmente en los comicios presidenciales de nuestro país, observamos como el PRI-AN lanza ataques de guerra sucia contra López Obrador (AMLO), para tratar de detener su ya casi inminente triunfo el 1 de julio, con denostaciones que van de ser un peligro para México hasta que vamos a terminar como Venezuela.

 

De acuerdo a uno de los expertos en la materia en guerras sucias y campañas negras, a nivel internacional  James Carville asesor de presidentes norteamericanos, recomienda a sus clientas ciertas fórmulas que sirven para confrontar a sus adversarios políticos:

“Ataca, toma la ofensiva de inmediato, es difícil que alguien te golpee cuando el puño en su cara;- Responde, si te atacan no dejes de responder; – Apréndete bien los datos, investiga y conduce encuestas, no hay nada peor que te pongan en evidencia porque te equivocaste en los datos; – Que no te sorprendan, si hay algo peor a que te hagan “pomada” porque no te equivocaste en los datos, es que te tomen por sorpresa.

Sigue tus instintos, en la argumentación política, la cabeza nunca le ha ganado al instinto; – Actúa con dureza, no es un juego, hay mucho más que está de por medio para el candidato y su entidad, en lo que a ti respecta la contienda es todo, no hay porque autolimitarse; – Actúa con intensidad, si te están entrevistando en vivo, con alguien del lado opuesto, no te muestres amistoso. Interrumpirlo, refútalo, pide concluir tu argumento, mantente alerta. Haz que el otro sude la gota gorda tratando de mantener el ritmo; – Cuida los tiempos. No te vayas de bruces atacando solo, hay que esperar por ejemplo, una vez que la prensa ataca al otro tipo, es terreno seguro para rematar; – Ataca cuando el otro tipo menos lo espera, los estrategas militares conocen el valor de la sorpresa; – Mantén la distancia, evita conocer gente a la que estás atacando porque podría caerte bien; – Toma venganza, recuerda las palabra del escritor inglés Lord Byron: “El odio es por mucho el placer más duradero, el hombre ama de prisa, pero detesta sin ella”.

 

Como podrán observar las anteriores recomendaciones de este virtuoso pero seguramente inmoral estratega, tienen el objetivo final de acabar virtualmente con el candidato o candidatos opositores, y justamente es lo que se ha observado en muchas de las  campañas electorales, y que priva ahora en la campaña rumbo al 1 de julio. De acuerdo al experto en comunicación política, David Cortés Moreno la propaganda negra tiene cinco características básicas: “no forma parte de la fuente oficial de la organización que se beneficia de ella; está dirigida a la población menos culta, educada y preparada de la sociedad; tiene fecha de inicio y fin específico que coincide por lo general con el cierre del proceso electoral; no pretende la aniquilación del personaje u organización, se usa para ganar la contienda; trabaja con los medios masivos de comunicación, potenciando su efecto con actos en las calles”.

 

Pero hoy en día, todo deja ver que hoy, a diferencia de comicios presidenciales anteriores, el miedo a AMLO parece no haber funcionado. Los spots de la campaña de Meade, por más que los repitieron, no surtieron efecto alguno; al menos, no el que esperaban sus patrocinadores.

El resto de los candidatos también utilizaron, en mayor o menor medida, al recurso del pasado reciente del miedo respecto a un candidato. Para todos los estrategas de Anaya y Meade, lo que paso fue el efecto contrario a lo que esperaban; que en estas fechas ya cercanas a los comicios, los mensajes en contra de López Obrador enfocados en crear miedo de la sociedad ante la eventualidad de que ganara la Presidencia, tendrían un efecto demoledor. La realidad fue otra, los dichos spots pasaron sin pena ni gloria, y sin el efecto, que esperaban los especialistas en marketing político que pululan alrededor de Anaya y Meade

 

Entonces, lo sucedido significa que el factor miedo a “Ya saben quién”, no será reutilizado en fechas más cercanas al 1 de julio. Más bien pienso que, si ya cercana la fecha a las elecciones del 2018, y AMLO sigue tan arriba en las preferencias electorales, y no hay arreglos cupulares PRI-AN o AMLO-PRI, sería posible un escenario catastrofista, apoyado con un atentado en contra de López Obrador, recordemos los escenarios de magnicidios del viejo PRI, en contra de Colosio y Ruiz Massieu, la mafia en el poder terminaría con los sueños de millones de mexicanos pobres, que buscan otra opción de desarrollo.

 

Luego entonces, hay que recordar que en la guerra y en el amor todo se vale, que la política es considerada como algo sucio, intrincado y poco claro y que para muchos políticos, “la moral es el árbol de las moras”.

ES CUANTO.

 

 

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