PERISCOPIO CULTURAL

La otra encerrona

Por: Manuel Drezner

Dicen que la novela El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez, ha tenido un repunte de ventas como consecuencia de la crisis por la que estamos pasando, pero la realidad es que la epidemia no es sino un trasfondo del argumento y si se quiere leer obras literarias con la epidemia como centro la más obvia es La plaga, de Camus, donde el doctor Rieux, el protagonista, tiene que tomar decisiones sobre quién va a recibir el beneficio de un ventilador y salvarse, mientras los otros mueren. En esta obra parece que se predijera el futuro, ya que hay una inmensa tasa de mortalidad en las cárceles, la gente acude a remedios caseros como pastillas de menta y los médicos y enfermeras tienen que trabajar, incomprendidos, hasta quedar exhaustos.

Una de las obras más inmensas de la literatura universal es El decamerón, de Boccaccio, donde un grupo de jóvenes de ambos sexos, en cuarentena por la plaga, cuentan historias donde es notable el sentido del humor especialmente erótico, que contrasta con los horrores de lo que está sucediendo. También para escapar de la mortal epidemia de la peste roja en la novela corta La máscara de la muerte roja, de Poe, unos aristócratas creen burlar a la parca para hacer lo que vemos que hacen algunas personas: se encierran para llevar a cabo toda clase de bacanales mientras afuera la gente muere. La sorpresa es que la muerte no distingue entre aristócratas y gente común, y a ellos les llega en forma inmisericorde.

Una epidemia es también el fondo de La muerte en Venecia, de Thomas Mann, que Visconti llevó al cine. Pero aquí el encierro obligado en un casi vacío hotel veneciano sirve para describir la decadencia de Aschenbach, el personaje central. En Los novios, la novela clásica italiana de Manzoni, hay igualmente una descripción de la peste en Milán en el siglo XVII, donde las autoridades no toman ninguna medida para frenar los perjuicios de la plaga. También Daniel Defoe, en Diario del año de la plaga, una de sus obras semiperiodísticas, describe la peste bubónica que arrasó con la población londinense. La película mexicana El año de la peste se basó en esta obra, bien detallada, y es interesante recordar que el guion de la cinta fue de nadie menos que de García Márquez.

Finalmente, hay que citar La guerra del Peloponeso, de Tucídides, donde describe la epidemia que azotó a Atenas en el segundo año de esa guerra, cuatro siglos antes de nuestra era, y que impidió que los atenienses ganaran, ya que un buen porcentaje de la población desapareció por efecto de la plaga. “Simplemente lo cuento tal como pasó”, dice el historiador (quien también fue infectado) y lo hace con la advertencia de que “ojalá sirva en caso de que la plaga nos golpee de nuevo, ya que muchas de las víctimas fueron doctores que trataron de curar a los enfermos”. En caso de que la plaga golpee de nuevo fue dicho hace más de veinte siglos y han sido muchas las veces que ha sucedido hasta ahora. La lección que queda entonces es que las epidemias no son algo nuevo y que pasan. Pero con cuánto sufrimiento no lo revelan los libros que se han mencionado y por eso es bueno saber que no fuimos los primeros ni los únicos, y tampoco seremos los últimos…

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