Por: Fernando Hinterholzer Diestel

“El lento crecimiento económico mundial, las desigualdades sociales y la degradación ambiental que son característicos de nuestra realidad actual presentan desafíos sin precedentes para la comunidad internacional. En efecto, estamos frente a un cambio de época: la opción de continuar con los mismos patrones ya no es viable, lo que hace necesario transformar el paradigma de desarrollo actual en uno que nos lleve por la vía del desarrollo sostenible, inclusivo y con visión de largo plazo”. CEPAL

México es una de las veinte economías más grandes alrededor del mundo, con plenitud de recursos naturales, minerales y humanos, que muchos otros países quisieran tener, pero padece graves deficiencias estructurales, que hasta ahora, ha resultado imposible de erradicar y controlar, por los distintos gobiernos desde hace más de 60 años: la pobreza y la desigualdad. Hoy en día el gobierno federal actual ha decidido cambiar la política neoliberal a quien le atribuyen todos los males económicos sociales del país, por una política populista que en base de entregar apoyos económicos a la población de manera directa pretende superar que el número de pobres se reduzca en el corto plazo y por supuesto contar con una clientela electoral, que apoye al presidente AMLO y a su partido a mantener y acrecentar el poder en las elecciones de los años 2021 y 2024.

Durante el año 2018, se dieron a conocer cifras que señalaban que en México había más de dos millones de personas en situación de pobreza, más que en 2012 según las cifras reveladas por el Coneval, en dos años pasamos a 55.3%, lo que representa 46.2% de la población total del país, se tienen dos millones más de mexicanos, de los cuales un millón 100 mil ya nacieron pobres.  Los datos proporcionados por el Coneval arrojaron cifras que dejan algunas dudas: si la pobreza extrema disminuyó, pasó de 11.5 a 11.4 millones de personas, porque resulta que los índices de pobreza y pobreza extrema aumentaron en ocho estados del país: Morelos, Veracruz, Oaxaca, Estado de México, Sinaloa, Coahuila, Hidalgo y Baja California Sur. Y en Chiapas, bajó la pobreza extrema, pero no la pobreza. Haciendo un balance tenemos que el 79.5% de los mexicanos vive en algún tipo de condición de pobreza, desde la que los hace vulnerables a alguna carencia, hasta quienes apenas logran sobrevivir. Por años hemos visto desfilar programas sociales que buscan la erradicación del problema (la actual administración borro de un plumazo muchos programas sociales de las anteriores administraciones) y creo varios nuevos, pero no les resultará para erradicar la pobreza y simplemente será para tener seguros varios millones de votos más. El combate a la pobreza no es una tarea nada sencilla, imposible borrarla de un plumazo o de día para otro como se ha comprobado en los hechos con el modelo económico neoliberalista o inclusive con el modelo de la Cepal.

Es importante señalar, que una cosa es ocuparse de los pobres para que superen la línea de pobreza y otra es conseguir que la secuela de problemas, necesidades e inestabilidad social que genera la pobreza sea un arma de las organizaciones políticas para encontrar en el presupuesto una razón de existir, en el sentido de “grillar” pero no solucionar. Es pobreza, sí, pero es más aún la enorme desigualdad de condiciones, incluso éticas, que hacen que nuestro país dé un paso hacia adelante y cinco para atrás.   En los datos que arrojó el Coneval, encontramos el resultado de éstas, de que la desigualdad no es sólo en materia económica, sino también de poder. Es la desigualdad de condiciones, que no sólo socioeconómicas, sino también morales, de aquellos que han convertido en el poder su herramienta de control. Mientras eso siga sucediendo, por más programas y campañas  que se implementen, la brecha de desigualdad seguirá siendo ésta, la misma que permite datos tan radicales de tantos y tan pobres, y de tan pocos, pero tan ricos. Ya que no hay condiciones de vida digna y humana y menos aun en la pobreza extrema, todos los derechos, oportunidades y calidad de vida quedan lejos y muy comprometidas de ahí que sea un problema al que se debe poner especial atención, más aún cuando se busca combatir la violencia en sus distintas manifestaciones y formas.

“De acuerdo a estadísticas oficiales, nuestro país se hace notar por su desigualdad, persistente por décadas y siglos, los datos más recientes publicados por la Encuesta Ingreso Gasto de los Hogares del INEGI, muestran su permanencia.  México no ha logrado conciliar el crecimiento con la mayor equidad. De acuerdo con el INEGI, entre 1950 y 1983, el ingreso medio familiar creció 124 por ciento en términos reales. Esto significa una tasa promedio de 2.4 por ciento anual.  En 1950, el 10 por ciento de la población con los ingresos más elevados concentraba el 45.48 por ciento de los ingresos totales de los hogares y eran 18.7 veces superiores a los del 10 por ciento más pobre. En el año 2014, el 10 por ciento más rico concentraba el 36.6 por ciento del ingreso total. Sin embargo, la diferencia con el 10 por ciento más pobre era de 24.6 veces. Lo anterior quiere decir que se fortalecieron las clases medias que captaron un porcentaje mayor del ingreso, pero que la distancia entre los más pobres y los más ricos incluso se ha ensanchado. La desigualdad está en casi todas partes, pero no es la misma en todo el país”. “La medición de la pobreza y la pobreza extrema para el estado de Chiapas que realizó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) mostró un aumento de 1.5 puntos porcentuales entre 2012 y 2014, el cual significó que hubo 178,700 personas más en condiciones de pobreza y pobreza extrema (tabla 19). Los indicadores que miden la situación de rezago educativo, carencia de acceso a servicios de salud, seguridad social y a ingresos (tablas 20 y 21) muestran que millones de personas se encuentran en una situación de profunda vulnerabilidad socioeconómica”.

Mientras no logremos crecer económicamente a más de 5%, no logremos volver a nuestro país más equitativo y menos desigual, no logremos que Chiapas, Guerrero y Oaxaca salgan del “cabuz del subdesarrollo” seguiremos siendo “el ya mérito” de las economías emergentes en el mundo. Muchos millonarios mexicanos en las listas de Forbes y millones de pobres en estado de total indefensión.

ES CUANTO.

fhinter@hotmail.com

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