Federico Nogueda Berdeja

Para juristas, barras, colegios de abogados, organizaciones liberales, masones, la acción del obispo fue una injerencia, pero para el grueso de la ciudadanía que se ve afectada por la violencia, lo califica al Estado Mexicano, como relajado, omiso, indiferente para resolver la violencia en el país. Por lo que aún de acuerdo a los juristas el obispo violó la Ley, el ciudadano afectado se lo aplaude y dice que está bien al no dar resultados la autoridad.

 

Gran debate social y jurídico ha causado la intervención que realizó el obispo de la diócesis de Chilapa-Chilpancingo, monseñor Salvador Rangel, al intentar mediar ante los grupos delictivos de esa región, con el fin de evitar asesinatos de candidatos a los puestos de elección popular, mediante un pacto.

 

A estas acciones del obispo se desató una ola de declaraciones de varios sectores sociales, sobre todo los que se dicen afines al gobierno, como abogados y asociaciones civiles, que de inmediato, reaccionaron al pedir, se aplique la ley al obispo, por realizar acciones que le corresponde al estado.

 

Pero la ciudadanía al preguntarles a 10 personas 9 contestan que está bien la acción del obispo Rangel, simplemente contestaron: ‘alguien tiene que hacer ese trabajo’, y más aún cuando tocó a un ciudadano que se ha visto afectado por la violencia, su respuesta fue más contundente y de respaldo hacia el obispo.

 

Luego entonces, al final ¿Quién está mal o está causando daños? El obispo no se está metiendo con un tercero, ni está haciendo daño al ciudadano, al contrario, está abogando, interviniendo, para evitar homicidios en esa región, de Chilapa, Tixtla, Chilpancingo.  

 

Lo cuestionable y reclamo que hace la autoridad y los grupos de abogado es que, está supliendo a la figura del Estado, lo desplaza, lo hace aún lado, de su responsabilidad en primer grado para resolver los problemas de violencia, es decir lo exhibe públicamente.

 

Y eso en el fondo es el gran debate, eso en el interior la gran molestia e irritación, ya que el propio obispo declaró recientemente vía telefónica a un medio de circulación estatal, que ya la Secretaría de Gobernación federal, le informaron que no está cometiendo ningún delito, está realizando su trabajo diario, que es el pastoral con las masas ciudadanas.

 

En esa misma apreciación, en la pasada conferencia de prensa que realizó el Colegios de Abogados en Estado de Guerrero, donde pedían a la Secretaría General de Gobierno, que presentara una queja ante la Secretaría de Gobernación, para que fuera sancionada en su momento las acciones del obispo Rangel.

 

Sobre esa petición de los abogados, se le preguntó ¿qué va a pasar si Gobernación Federal, no sanciona lo que ustedes están llamando en la presunción de un delito? Sólo se limitaron a contestar que lo exigirían, y se cumplió la pregunta, el obispo de Chilapa, no fue sancionado, ni culpado de nada.

 

De esta forma, si ya varios sectores de la sociedad, sabían que sería muy difícil que el obispo fuera sancionado, o castigado por Gobernación federal, entonces ¿por qué tanto escándalo y desplazamiento de conferencias de prensas, sobre todo en Acapulco?.

 

¿Será acaso sólo una manera de decirles o de demostrarles a las arquidiócesis, o mandar un mensaje, bueno como se que no los puedo llegar a conseguir que los sanciones, cuando menos voy a lograr, de acuerdo a sus argumentos de exhibirlos? Será.

 

Lo cierto es, que todos estos capítulos epistolares entre el clero católico y el gobierno, van a seguir, y estaremos pendientes para otros desenlaces más, donde al final las situaciones no mejoran. Aunque el deseo general sea el de mejorar.  

federicosol@yahoo.com.mx

 

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