Los militantes del Partido Revolucionario Institucional manifestaron ayer su voto en el marco de la renovación de la dirigencia nacional de su partido, ese que solía ser “la aplanadora” pero cuyo motor, descuidado desde hace algunos sexenios y con algunos remedios momentáneos a base de refacciones de segunda mano, suele “cascabelear” gravemente anunciando la necesidad de una intervención mayor, con piezas nuevas que le inyecten brío.

El tricolor entonces se encuentra en un momento crítico, el de hacer dichos ajustes para renovarse o de plano extinguirse. La primera opción es más probable y deseable. Más allá de las respetables filiaciones políticas de cada quien, considero que la existencia, sana y fortalecida, del PRI, PAN y PRD, principalmente, es más necesaria que nunca porque como nunca existe el riesgo de una hegemonía que avasalle e imponga cualquier ocurrencia. Los equilibrios son fundamentales.

Por esa razón, el ejercicio de ayer debe ser vital para este partido, del que se espera haya comprendido ya los riesgos de confiarse en demasía, de abusar de los cargos ganados, y de olvidarse de su militancia. Esta elección sin duda debe significar precisamente un reencuentro con sus bases, con los liderazgos locales y el fortalecimiento a nivel estatal de los que, como el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, han entendido claramente que estos ya son otros tiempos, y que se requiere sana convivencia política con los demás poderes estatales y el régimen federal, sin perder la esencia ideológica que emana de su partido y actuando en consecuencia.

Ahora vienen otras etapas, empezando por ampliar su presencia entre los que no son sus simpatizantes, reconquistar a quienes sí lo son y, tarea titánica, convencerlos de que están dispuestos a cambiar y adaptarse a tiempos de austeridad, honestidad e inclusión de todas las expresiones internas. La “operación cicatriz” con quienes contendieron también será fundamental. Y luego, muy pronto, debe venir el momento en el que Alejandro Moreno, el famoso “Alito”, virtual nuevo dirigente nacional, predique con el ejemplo además de establecer posturas que los erijan en una verdadera oposición, crítica, activa y constructiva ante el partido en el poder. Y para ganar credibilidad esto debe llevarse a cabo de manera inteligente e innovadora, firme y fundamentada, lejos de las descalificaciones y pleitos de callejón con lo que algunos confunden la política.

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