Por: Fernando Hinterholzer Diestel

                                                                                                   

El asunto parece ineludible, porque salvo que alguien viva más allá del espacio sideral, el fantasma de la corrupción parece inundarlo todo. Y la sociedad civil se pregunta, si acaso existe en la esfera pública más corrupción hoy que en el pasado. En lo personal pienso que no, pero la diferencia hoy en día es que se denuncia en los medios de comunicación las transas que por corrupción conocemos, pero en los hechos no pasa nada y todo queda impune.

Con la llegada de un nuevo gobierno en el ámbito federal, la 4ª. Transformación ofrece una oportunidad real de terminar con ese cáncer social o por lo menos disminuirla considerablemente, promesa que seguimos esperando después de 100 días de administración.

 

Considerando que la corrupción es uno de los fenómenos sociales que más afecta a la sociedad, ya que afecta al establecer un ambiente social donde se percibe que las leyes pueden ser desobedecidas y no pasa nada. Pero también la corrupción debilita el sentimiento del deber, la integridad y la ética de cada uno de los miembros de la comunidad. Históricamente la corrupción en México ha sido un modus vivendi de una parte de la población (servidores públicos de los tres niveles de gobierno). Este fenómeno ha adquirido creciente dimensión permeando a diversos sectores con alto costo para la sociedad, con graves distorsiones en las funciones del Estado.

 

Recordando la historia en México existe estrecha relación entre autoritarismo y corrupción, entre falta de democracia y la deshonestidad gubernamental, y de igual manera existe una percepción generalizada de que la lucha anticorrupción ha sido poco eficiente y limitada, en virtud de que los fenómenos esta índole no son fáciles de detectar e identificar ya que no existen suficientes recursos para enfrentarla. También existe la creencia que hay una falta de capacidad técnica y logística, para desarrollar estrategias efectivas para este propósito y de que no existe voluntad política para terminar o eliminar estas prácticas ilícitas debido a que son fuente importante de ingresos para determinados grupos y, por el temor de que acciones abiertas y agresivas contra la corrupción puedan originar una desestabilización política.

 

Sin embargo, en esta lucha son más importantes las acciones para prevenirla, se requiere de mayores recursos para ejercer sus funciones y poder combatirla y sobre todo, de mucha voluntad política y total apego a ley.  Hay que destacar que las acciones del gobierno federal han hecho del combate a la corrupción uno de los temas centrales en la agenda nacional. Y aunque México encabeza a los países latinos en la aplicación de medidas anticorrupción, informes emitidos por organizaciones no gubernamentales, tales como Transparencia Internacional y Transparencia Mexicana indican que nuestro país pierde alrededor de 9 por ciento del Producto Interno Bruto por acciones corruptas.

 

El Estado mexicano con López Obrador al frente tiene que decidirse a erradicar y prevenir la corrupción, con información pública, vasta y oportuna. Eliminar la corrupción no es un imposible, es sin duda una tarea difícil, la cual requiere de acciones fulminantes y de una decidida voluntad política, un deseo compartido por nuestras naciones de no dejar que la delincuencia, la corrupción, en particular la que infiltra a las instituciones del Estado, se apropie de los recursos necesarios para el desarrollo de los pueblos.

El fenómeno de la corrupción ha lastimado y ofendido a la sociedad, se requieren acciones, compromisos y reformas jurídicas que regulen y castiguen actos deshonestos en todas las instituciones de carácter público. Es por eso, que la ciudadanía en general debe mantenerse muy atenta para denunciar, identificar y señalar a aquellos servidores públicos que estén faltando a su deber, y que estén haciendo del engaño y la mentira, del abuso, su forma de vida, su forma de ser. La corrupción mina la confianza de los mexicanos en sus instituciones, genera un ambiente de impunidad que socava las bases de la convivencia, degrada la moral, la ética de una sociedad y genera, además cuantiosas pérdidas económicas para la nación. AMLO deberá en este primer año de su gobierno encarcelar y enjuiciar a la banda de ladrones cleptocratas que robaron impunemente durante el sexenio de Peña Nieto o quedara en la historia como un cómplice pasivo de esos latrocinios.

ES CUANTO

ADENDDUM: muy grillo el rector de la UAGro pidiendo armonizar proyectos con el gobierno federal y la universidad, y por otro lado impulsando a su esposa para sucederlo en rectoría. El maximato universitario a todo lo que da, haber que dicen las corrientes universitarias, seguro lo van a batear.

fhinter@hotmail.com

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