Jaspe Venegas  

En política las buenas intenciones no cuentan. Lo que importan son los resultados.

Y en la capital del estado, a más de un año de gobierno, el alcalde Antonio Gaspar Beltrán sigue estancado en el discurso de que “así dejó Chilpancingo la pasada administración”.

Quien se justifique con ese argumento pierde la confianza y credibilidad de la ciudadanía. Pues no es posible gobernar culpando a las pasadas administraciones de la ineficiencia o malas acciones actuales.

A estas alturas de la administración municipal, en Chilpancingo no paran los dimes y diretes entre el alcalde Antonio Gaspar Beltrán y el ex alcalde Marco Antonio Leyva Mena.

El más reciente motivo de debate es la deuda millonaria que tiene la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo (CAPACH) con la Comisión Federal de Electricidad. Mientras miles de hogares carecen del servicio de agua potable, los dos Toños dan versiones diferentes. Por un lado, Leyva asegura que la deuda que él dejó fue de 3 millones de pesos, mientras que Gaspar dice que heredó una deuda de 13 millones de pesos.

El punto es que ese asunto, sumado al tema de la nómina abultada y las prestaciones pendientes por pagar a los trabajadores del organismo operador del agua, se ha vuelto un dolor de cabeza para Gaspar Beltrán. Al igual que otros rubros que siguen sin resolverse en el llamado “gobierno de la gente”.

Es evidente el desorden en la capital. El incremento de comerciantes ambulantes, el ineficiente servicio de recolección de basura, el exceso de trabajadores (y aviadores) en la nómina del Ayuntamiento, y una que otra ocurrencia como la prohibición del uso de teléfonos celulares a los trabajadores municipales que pretende implementar el alcalde Antonio Gaspar, reflejan falta de resultados positivos.

Sin embargo, uno de los peores errores del alcalde capitalino ha sido la alianza que mantiene con Evodio Velázquez Aguirre, el ex alcalde acapulqueño.

El hecho de levantarle la mano a un personaje tan cuestionado por corrupción y desvío de recursos como Evodio, durante su destape para la gubernatura, y decir que “con Evodio a Guerrero le va a ir bien”, definitivamente le resta puntos a Toño Gaspar. ¿Acaso no tiene asesores políticos? Parece que no. Y si los tiene, son igual de ineficientes que su gabinete.

Pero las críticas no detienen al alcalde capitalino, a quien siempre se le ve muy entusiasta y entregado al pueblo, disfrutando del contacto directo con la gente. Busca transmitir cercanía con la ciudadanía. Y lo hace incluso a través de las redes sociales, medio de difusión al que le ha dado gran relevancia.

Antonio Gaspar ha implementado el programa “Pregúntale al Presi”, una transmisión en vivo dos días a la semana a través de su página de Facebook, donde responde preguntas del público. El alcance de esta transmisión de casi dos horas ha sido bueno y el seguimiento a las denuncias ciudadanas ha dado resultados.

Incluso, Toño Gaspar ha sido llamado el “Rey del Facebook” debido a esta estrategia de comunicación que le ha permitido incrementar su popularidad en la plataforma de Facebook con más de 50,000 seguidores.

Ojalá que los casi dos años que le restan a Gaspar Beltrán los aproveche para incrementar su popularidad y dejar huella pero con buenas acciones y obras trascendentes para los chilpancingueños. La capital lo merece y la gente lo necesita.

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