Por Ignacio Hernández Meneses

María no aguantó más y se echó a llorar, pero también gritó con la dignidad en firme: “Todas tenemos esa rabia, injusticia, impunidad, eso es lo que estamos sufriendo, exigimos justicia”, así, palabras más, palabras menos, se expresó en la marcha de mujeres contra los femincidios, ayer domingo por la tarde.

Justo al pie del asta bandera, el viejerío nunca se cansó de demandar “alto a la impunidad”, o aquella consigna que exclamaban con coraje contra el nuevo régimen: “¡No, no, no somos infiltradas, somos ciudadanas y estamos indignadas!”.

A filo de las cuatro de la tarde, las muchachas se concentraron en la plaza Juan Álvarez, de ahí partieron al filo de las cinco. Pancartas y flores en mano, en forma pacífica tomaron la avenida Costera Miguel Alemán Valdez y enfilaron rumbo a la Base. 

Custodiadas por agentes viales durante el todo el trayecto, las mujeres –en su mayoría jóvenes y vestidas de negro-, invocaron 23 consignas, algunas moderadas y otras radicales, como aquella de “¡te cuento, te cuento, te cuento compañera, tu ausencia, tu ausencia, tu ausencia, tu ausencia me lacera…”.

Caía la tarde del domingo, las chicas mostraron creatividad y colorido en sus carteles, otras llevaban tambores de guerra y una más no dejaba de golpear un viejo botellón de agua vació para dirigir las consignas que planteaban entre otras, “¡ni una más, ni una más, ni una asesinada más!”.

En esta marcha hubo piso parejo, iban bien ordenaditas, no hubo vocera ni lideresas, hubo megáfono abierto, tribuna libre, y es que iban con todo, se convirtieron en golpistas cuando expresaban a todo pulmón que “¡no me da la gana ser una mujer sumisa y abnegada, sí, sí, sí me da la gana ser una mujere consciente y liberada!”.

 

“¡Jueces y fiscales, también son los culpables…!”

 

De pronto, por ahí por Las Hamacas la serpentina de muchachas se detuvo, frenó y dio reversa para gritarle al ex priista Ramiro Solorio que les había estado tomando videos para su canal de “Youtube”. Lo cierto es que la protesta llamó poderosamente la atención de residentes y turistas, mucha gente tomó fotos y videos, algunas familias de visitantes les aplaudieron, nadie expresó reclamos, ni siquiera el diputado Zeferino Gómez Valdovinos que se quedó atorado en el bloqueo justo al pie del asta bandera, y es que realmente solo fueron escasos cuatro minutos mientras gritaban que “¡Jueces y fiscales, también son culpables”.

Quien sabe de qué se acordó, pero María, en su turnó lloró al manifestar que “esta marcha va por todas las que hemos sido violentadas y sufrido acoso por parte de nuestros novios, esposos o un ser creíamos que nos daba afecto, va por las niñas que se quedaron en casa, les hacemos un maldito llamado a las autoridades que garanticen justicia”.

En entrevista colectiva, reiteró que la violencia y la impunidad están a la orden del día y no se ve que voluntad de las autoridades para empezar a retornar al orden, de cerrarle el paso a los femenicidios, “de la violencia que hemos vivido día a día y no se hace nada, los casos quedan impunes, nos da rabia ver que diariamente las niñas, una mujer es asesinada”. También llamó a los medios de comunicación a informar apegados a la verdad, con respeto a las mujeres.

A una sola voz, las féminas concluyeron su manifestación con el reclamo de justicia.

Dicen que en la calle suceden cosas maravillosas, y efectivamente, la de ayer fue una extraordinaria tarde de domingo, con mexicanas al grito de guerra, al grito de justicia bajo el lábaro patrio.

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