Guillermo Hernández Acosta

De todos es sabido las condiciones actuales del medio ambiente han provocado desafortunadamente situaciones que dan repercutiendo de manera negativa, sobre todo si se refiere a la tala inmoderada de los bosques.

 

Esta situación va a afectar directamente a los cuerpos de agua y uno de estos es la condición lamentable en la que se encuentra el río de Atoyac, y por poner como punto de referencia el que pasa por San Jerónimo donde desafortunadamente ya solo corre un hilo de agua.

 

En este momento y casi a punto de secarse, se observa que en la poca agua que queda, descansan decenas de lirios acuáticos que son aprovechados por pájaros, vacas, chivos y borregos.

 

El evidente daño, ya se ha denunciado en repetidas ocasiones y se ha puesto como ejemplo ya que este problema no solamente afecta a los pobladores de la parte alta y media de la Sierra, sino que repercute directamente en la condición de desarrollo de las familias que viven en la zona baja sobre todo aquellos que se dedican a la ganadería y a la agricultura.

El problema de acuerdo a algunas autoridades consultadas es que no se ha hecho absolutamente nada por cambiar los malos hábitos que se tiene desde la tala inmoderada de los bosques hasta la problemática que tiene que ver con la contaminación del agua.

Así mismo los propios ganaderos y agricultores en esta situación que están padeciendo de una intensa sequía no pueden garantizar la supervivencia de su hato ganadero y los campesinos tienen que utilizar combustibles para poder llevar el agua a sus plantaciones y así garantizar la producción ya sea de coco mango o plátano.

Aunado a esta condición, a diario los desechos del rastro municipal de Atoyac van a parar al maltrecho río generando más contaminación, descargas que van a parar al estero de Hacienda de Cabañas.

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