Por Jacko Badillo

Pues nada más eso nos faltaba, que además de tener elevados índices de inseguridad, nuestro estado se viera manchado por el vergonzoso asunto del huachicol que a nivel nacional ha dado mucho de qué hablar en los últimos días.

Lo más curioso -diría que hasta chusco si no fuera por lo dramático- es que somos un estado que no tiene ni refinerías, mucho menos pozos petroleros, ya no se diga ductos que trasladen combustible y sin embargo se detectó que vivales en contubernio tenían almacenados miles de litros de gasolina ilegal en bodegas del Parque Industrial Guerrero, en el Valle de El Ocotito.

Para mayor vergüenza y sumamente delicado, en esos hechos está implicada una empresa de seguridad privada y limpieza (SILIMPA) propiedad de un ex funcionario de la Promotora de Playas de Acapulco que precisamente fue despedido por malversación de recursos públicos.

Esta situación nos lleva a reflexionar al menos en dos puntos: Actos como éste, que por cierto fue descubierto por policías comunitarios, deben ser investigados a fondo y los responsables castigados con todo el rigor de la ley.

Y también debería de ser un llamado de alerta para quienes regulan y contratan servicios de seguridad privada, para fijarse en manos de quién están poniendo la salvaguarda de sus empresas, sus patrimonios e incluso sus vidas, pues si el patrón no es honesto menos lo serán los elementos de seguridad, y aquí bien podría aplicar el viejo y conocido refrán: “Perro que come huevo, aunque le quemen el hocico”.

Mientras tanto… ¡Jálalo que es pargo!

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