Por Ignacio Hernández Meneses

“La cruz es hoy signo de victoria, no de muerte, es una fiesta grandiosa y de esperanza. Cristo Vive, y eso lo ha certificado la Iglesia y lo ha transmitido de generación en generación”, aseveró el padre Juan Carlos Flores Rivas al presidir ayer a las 10:00 de la mañana, la santa misa en ocasión del Domingo de Resurrección con la que finaliza la celebración de la Semana Santa 2019, en la iglesia de San Judas Tadeo del barrio de Tambuco.

Antes, consternado, desde el púlpito, el sacerdote pidió orar por los al menos 207 creyentes y los 450 heridos en siete explosiones en cuatro hoteles de lujo y tres iglesias en Sri Lanka, mientras los fieles celebraban el Domingo de Resurrección horas antes, del otro lado del mundo.

Ante los creyentes que abarrotaron el templo, el sacerdote dijo que, “hoy estamos de fiesta en todo el mundo, celebrando la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, el redentor del mundo murió como lo celebramos en días pasados (Viernes Santo), con una causa de redención para toda la humanidad para liberarnos”.

 

“La puerta está abierta…”

 

Indicó que a la Semana Santa que concluye el Domingo de Ramos, le siguen 50 días que es la Pascua, “estamos entroncando con el pueblo judío, celebraban la salida de Egipto, es decir su libertad, su salida de la esclavitud, y también para nosotros es salir de la esclavitud del pecado, de la muerte, para vivir esa vida nueva”.

“Cristo está vivo, vive en medio de su pueblo y que estamos invitados a vivir de esa alegría”, enfatizó el representante de la Iglesia, luego de reiterar su invitación al cambio, “la puerta está abierta, Cristo tiene su corazón abierto para todos, y eso es lo único que nos va dar la felicidad, porque lo demás es promover el odio y la destrucción entre los seres humanos, eso no tiene futuro”.

El padre Juan Carlos terminó su homilía haciendo un llamado a los fieles a que abran su corazón a la propuesta de Cristo de que “todos seamos hermanos”.

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