Ignacio Hernández Meneses

Viven a dos kilómetros del río Papagayo y no tienen agua potable, y es precisamente lo que  exigen las mil 500 familias de la comunidad Cruces de Cacahuatepec, que los doten del vital líquido, aquí donde las condiciones de pobreza extrema son el sello de este pueblo ubicado atrás de Aguacaliente, donde para sobrevivir tienen que acarrear el agua a lomo de burro.

Justo allí estuvo Enfoque Informativo, y en asamblea en la comisaria municipal, doña Jazmín Ramírez Merino fue la voz cantante de la masiva inconformidad: “¡Queremos agua, queremos agua!”.

Agua es el clamor popular. Y ya de paso, la señora Jazmín Ramírez también denunció que no tienen servicios de salud y que cuando a alguien le pica un alacrán o una culebra, tienen que bajar a la comunidad de Aguacaliente, y cuando llegan allí, a veces no hay médico ni medicamentos.

Las doñas se ven enojadas, lamentan que a su pueblo no le cumplan con su derecho humano al agua ni a la salud, “solo vienen en campañas, aquí andan, nos ruegan que vayamos a votar, pero ahora no nos hacen caso”.

A su vez, el comisario municipal Juan Cabrera Elasio, dijo que los directivos de la CAPAMA los han traído de engaño tras engaño, “la verdad, hemos metido muchas solicitudes, hemos tocado puertas y puertas en diferentes dependencias, los funcionarios de la CAPAMA nos dicen que sí, que sí, pero no hemos visto claro, nos traen vueltas y vueltas”.

 

“Indigno, que de aquí se surta el agua a la ciudad y nosotros sin ella…”

 

Al respecto, Antonio Villalba de León, suplente del comisario, consideró que es indignante que precisamente desde estas comunidades, se bombee el vital líquido para todos los habitantes del municipio “y nosotros no tenemos agua potable, y no se vale, es una burla”.

“Nosotros queremos que el gobierno ya no diga que primero los pobres, queremos que realmente ayude a los pobres, vea nuestras carencia, falta agua y servicios de salud, ¿a poco no valemos? ¿a pocos no somos también ciudadanos?”, cuestionó molesto.

Luego, las familias de esta comunidad pidieron al reportero a hacer un recorrido para dar fe de las carencias, y efectivamente, pudimos constatar que la gente tiene que cargar sus bules de agua a lomo de bestia.

También pasamos por un vado al que llaman El Mezón, allí hay algunos pozos que ya están secos, son puro tepetate, pero hay tres más del cual se surten para tomar, bañarse y lavara sus ropas.

Debajo de un majestuoso amate, algunos niños chinchaletes juegan, corretean a sus perros, unas niñas lavan ropa ayudando a sus madres, las niñas y niños más grandes meten cubetas con sus mecates al enorme pozo para sacar el agua. Un viejo le daba de varazos a un burro para que se acomodara firme para poder llenar los bidones con agua.

El sol aquí quema a 36 grados. Aunque Tomás Santiago Clemente nos explica que como diario se acaba el agua de estos pozos, la gente viene de noche, por eso en las madrugadas la falda del cerro de Cruces de Cacahuatepec se ve tapizado de luces porque los avecindados suben y bajan con sus cubetas sobre sus hombros.

Marcos Sotero Gabino dijo a su vez, la regidora priista Rosaura Rodríguez carrillo los está ayudando, “nos ha escuchado y ella está gestionando la obra, ojalá se logre”.

Aquí en Cruces de Cacahuatepec la mayoría de los hombres trabaja en el campo. Se ve que también viven de la venta del carbón porque en cada esquina hay costales a la venta.

En este pueblo de chozas, casas de palitos, y algunas de cemento, se ve que comen mucho cuche porque también, hay más marranos que perros, que escuelas, que centros de salud…

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