Por Ignacio Hernández Meneses

 

“O pagan los adeudos históricos y los actuales que ya alcanzan los 324 millones de pesos por parte de la CAPAMA, o habrá paro general de labores”, sentenció la base trabajadora de la Sección XXVI del SUSPEG, que ayer en forma pacífica tomó la calle para realizar su Primera Asamblea General Extraordinaria.

Cabe destacar que en este encuentro, los sindicalistas expusieron libremente sus puntos de vista, sus demandas, sus quejas y exigencias, y hasta los acuerdos fueron propuestos, analizados y aprobados a mano alzada.

En el pleno sindical, al pie de las oficinas centrales, la base trabajadora manifestó indignada que el principal problema son los adeudos (64 millones de pesos, acumulados tan solo en esta administración), lo que provoca el pago de salarios y prestaciones a jubilados.

“Hay muchas cosas que no se atienden, que están a la deriva y no aterrizan”, se quejó el trabajador Lázaro Vélez, un viejo trabajador que conoce las tripas, los drenajes de Acapulco. Un trabajador que a pesar de la adversidad, no se dobla ni se quiebra. Propuso incrementar los dineros de cooperación para en caso de muerte, y le hicieron caso.

Visiblemente indignados, los trabajadores de la sección 27, también exigieron justicia por el bono a la permanencia, que está pendiente.

 

Recordaron a su compañero Juan

 

Gonzalo Arias Cárdenas, secretario general del sindicato, informó de los acuerdos de la reunión que tuvieron el lunes en la noche con el director de la paramunicipal, Leonel Galindo González y con el secretario general, Ernesto Manzano. “Que el Ayuntamiento transferirá al ISSSPEG las cuotas descontadas a los trabajadores, en un plazo de cinco días naturales posterior a cada quincena, para evitar que la deuda aumente”.

El líder precisó que el Ayuntamiento debe 264 millones de pesos al ISSSPEG, de las cuotas que descuentan a los 990 sindicalizados que laboran en la CAPAMA. 

También hubo silencio que se convirtieron en aplausos en memoria del trabajador Juan Vázquez Domínguez, quien falleció sin haber recibido los beneficios de una jubilación. 

El reclamo fue unánime por el incumplimiento de diversas prestaciones en la administración de Leonel Galindo González, quien no ha cumplido con el pago de los bonos, uniformes y herramientas a los trabajadores, así como becas a hijos de trabajadores.

La avenida Adolfo López Mateos se convirtió en la sede del sindicato, donde los trabajadores cerraron filas por la defensa de sus derechos y acordaron no dar ni un paso atrás, ni para tomar impulso.

Lo cierto es que el aún director Leonel Galindo se convirtió en factor de unidad, pero en contra. 

Es pues, una suma que resta.

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