Roberto Santos

Están muy adelantados aquellos que creen que porque Morena ha obtenido fuerza política de
consideración, podrán arrebatar el liderazgo sindical de la sección 36 de Salud.
Sin embargo, lo normal es que estos trabajadores deben esperar la convocatoria para cambiar la
dirigencia de la sección 36 y no seguir en el plan de esquiroles para tumbar a quien en este
momento tiene la confianza de la base sindical.
Está claro que existen reglas dentro de sindicato, por eso la actuación de un grupo de sus
integrantes que intentan de todas maneras derrocar a su representante, caen en la ilegalidad,
pues violan sus estatutos que norman su organización.
No importa que se hagan acompañar de los dirigentes de Morena, pues éstos nada tienen que
hacer dentro de la vida sindical, y si promueven la toma de las instalaciones de esta sección,
caerán en acciones fuera de la ley y violentarán la vida autónoma e independiente de este
sindicato.
Morena no debe actuar como un partido esquirol del sindicato de Salud, cuando algunos
esquiroles son llamados a cuentas dentro del mismo.
Es cierto que en un sindicato, sus integrantes pueden pertenecer a cualquier organización política,
religiosa o de la naturaleza que sea, pero no debe atentar en contra de su organización ni contra
su dirigencia cuando fue electa de manera democrática.
Llevar elementos externos para violentar la vida sindical, debe ser castigada por sus órganos
internos. Así debe ser y así parece que lo están haciendo en la sección 36, donde se analiza qué
tipo de castigo les aplicarán a quienes han estado atentando contra la vida sindical interna.
Se sabe que desde la dirigencia nacional hay indicaciones de aplicar los estatutos a quienes han
tomado de forma violenta las instalaciones del sindicato, y que la Comisión de Honor y Justicia
analiza el tipo de castigo que les impondrán, de acuerdo a sus faltas.
Esperemos que se logre una negociación conciliatoria en beneficio de los trabajadores y del
sindicato, y que manos externas dejen de insistir en soliviantar a la base trabajadora para atentar
contra su organización gremial.

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