Roberto Santos

¿Qué tanto puede influir en la población votante el último debate entre los candidatos a presidente de la República?

La confianza de AMLO al ir en primer lugar y contar con un voto antisistema, lleva a pensar que a estas alturas nada le puede mover de lugar, por lo que está confiado en su triunfo.

Además apuesta a la movilización de sus seguidores, quienes de no ganar tampoco entenderán razones y nadie sabe qué va a pasar si no los controla, pues los ha azuzado permanentemente que cualquier llamado que haga será para que salgan a las calles a hacer lo que AMLO les diga.

Es decir, puede haber violencia en las calles si el candidato de Morena insiste en afirmar que habrá fraude, pues en los municipios y diputaciones sus seguidores también piensan lo mismo, aunque sus candidatos no sean conocidos ni tengan algún tipo de experiencia para atender las problemáticas presentes.

Sin estructura ni experiencia en lides electorales difícilmente pueden ganar.

Muchos de los candidatos que ahora son de Morena ingresaron de manera oportunista a este partido para colgarse de la figura de AMLO.

En el caso de Anaya, éste tiene una situación complicada, pues con la entrada de la Seido a investigar sus maniobras para enriquecerse hace pensar que puede terminar en la sombra de algún Cereso.

Canayín, como conceptualmente lo definiera el maestro AMLO, no debió amenazar a quienes tienen el poder, porque ya le está pesando en su capacidad de maniobra.

La pregunta es si seguirá peleando su segundo lugar, aunque su tendencia es a la baja, o busca mantener lo que ya tiene y negociar con quien debe hacerlo para evitar perder la contienda, dinero y quizá su libertad.

Parece que ha sido el Jefe Diego el elegido para dar la señal de que desde la esquina de Anaya han decidido tirar la toalla, una vez que la pelea ha entrado a una fase de rudeza y su peleador ha sido acorralado.

Diego Fernández de Cevallos ha salido a proponer que Anaya pacte con Meade antes que dejar que un “orate, enfermo, psicópata, sea electo presidente de la república.”

Es decir, nadie puede echar las campanas al vuelo y sentir que ya ganó, porque todavía puede haber sorpresas, y muchas.

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