*No me ayudes compadre

Roberto Santos

Fue nombrado el nuevo fiscal y aunque obtuvo 43 votos de 44, su asunción no deja de tener críticas por quienes son opositores a todos los trabajos de la legislatura, sin importar que sean decisiones consensuadas de los diputados y fracciones legislativas.

Lo que hay que hacer es darle el beneficio de la duda y dejar que ofrezca las pruebas del por qué fue nombrado él y no otro para ese importante encargo.

Jorge Zuriel de los Santos, aunque se señala que es un profesional cercano a Florencio Salazar Adame, hay que esperar que tome las riendas de la Fiscalía y concrete resultados.

Ocupar la Fiscalía no es algo sencillo, porque existen tantos asuntos pendientes que cambiar y solucionar que casi se espera que el nuevo funcionario haga milagros.

Se dice que no existe el suficiente personal e infraestructura para darle seguimiento a las carpetas de investigación, por eso se explica que pida gasolina y viáticos como señalará algún diputado.

La corrupción es un mal que se ha asentado en las oficinas de procuración de justicia. La pregunta obligada es si se podrá desterrar.

Capacitar a los elementos ministeriales en el respeto a los derechos humanos es una prioridad, así como profesionalizarlos y consolidar la certificación de todos sus elementos debe ser una acción obligada.

Depurar el cuerpo policíaco es otro rubro pendiente.

Zuriel de los Santos recibe una papa caliente, con exceso de trabajo, miles de casos pendientes de personas victimadas que no han sido atendidas.

Con una Fiscalía deteriorada en su imagen por la poca seriedad de quien ya se fue, quien caía en la frivolidad al hacer declaraciones sin ton ni son.

Se espera que Zuriel Barrila haga realidad lo que prometió, acerca de la crear una nueva fiscalía. “La mejor está por venir”, dijo al salir de la toma de protesta.

NO ME AYUDES COMPADRE. De nada le ayuda a Manuel Añorve tener de aliado a quien recurre a las agresiones en contra de Bety Mojica.

Con un aliado que recurre a la agresión verbal lo más probable es que le reste votos en lugar de que le sume, y bien haría el candidato a Senador, deslindarse de los dichos de David Jiménez Rumbo, quien no mide su lengua ni las consecuencias electorales que pueden derivar de sus agresivas declaraciones.

A nadie conviene enrarecer más el ambiente que ya se está viviendo en el proceso electoral en el país, y ya se tiene suficiente con escuchar las amenazas y agresiones en contra de todos los que no piensan como los morenistas o los seguidores de Obrador.

Por eso urge recobrar la armonía en un proceso donde es mejor que se desarrolle en paz que con violencia.  

 

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