Por David Guzmán

 

Hay que reconocerle a la dirección municipal de Vía Pública que ha reordenado varias banquetas de barrios y colonias de la zona urbana y suburbana ya que ha reubicado comerciantes ambulantes, pero en el traspatio de la casa, pero en el frente, tiene el Malecón y el Zócalo, saturado de mercaderes.

Si bien es cierto que todos los ciudadanos tienen el derecho de dedicarse al oficio, profesión y al trabajo que mejor le acomode, en el caso del comercio ambulante ha habido tolerancia en exceso y como botón de muestra solo hay que ver el Malecón, donde cada metro es oro molido para Vía Pública.

Desde el monumento a don Benito Juárez García, hasta la Rotonda de los Hombres y Mujeres Ilustres, donde los ambulantes prácticamente se han adueñado de toda esta franja a través de acuerdos, convenios y pactos con los gobiernos en turno.

Incluso, en el gobierno de Jesús Evodio Velázquez Aguirre, con la complicidad del ex director de Gobernación Municipal, Juan San Román Ortiz, un grupo de comerciantes invadió el parque público del barrio de La Candelaria, que lo convirtieron en una centro fritanguero, además que esos mismos comerciantes tenían espacios alrededor de la curva de Tlacopanocha.

De nada sirve que se tenga una enorme placa de bronce en la espalda del Benemérito de las Américas que dice: “El respeto al derecho ajeno es la paz”, si los comerciantes invaden y reinvaden el espacio de uso común de todos los ciudadanos.

“Retira Vía Pública objetos apartaespacios de estacionamientos en Acapulco”, de nada sirve que lo hagan en todos los lugares y aquí no.

Los inspectores de la dirección de Vía Pública retiraran diversos objetos de distintas calles y avenidas de la ciudad, con los que de forma irregular locatarios y vecinos apartan lugar de estacionamiento.

Durante la supervisión de trabajos, el titular del área, José Luis de la O Martínez informa que diariamente se retiran alrededor de 100 objetos, por lo que exhortó a la ciudadanía a no incurrir en la colocación de los mismos y trabajar de manera coordinada con la autoridad para ofrecer una buena imagen a los paseantes. Pero aquí ni le meten mano.

 

El corralito del “Aca Rey”

 

Además, ya que terminan sus vendimias, dejan sobre este paseo del Malecón, toda la basura, desechos, y hasta la pestilencia de sus necesidades fisiolgógicas.

Por las noches, a lo largo y ancho de este sitio turístico se puede ver bolsas de plástico donde sirvieron sus dulces de algondón, envases de cerveza, botes de aluminio no porque eso si se los llevan para revenderos, pedazos de frutas de la estación, palitos de paleta, olotes, vasos de unicel que sirivieron para los esquites y las micheladas.

También, sobre las ramas de los árboles y columnas de concreto del mobiliarios urbano y los postes de luz, dejan colgadas sus sillas, anafres, mesas, pancartas, ollas tiznadas como si fueran piñatas, y los inspectores de Vía Pública, no dicen ni pio.

Justo frente al Zócalo, se encuentra el muelle donde el yate de recreo “Aca Rey”, realiza sus maniobras de embarque y desembarque desde hace años, pero ya colocó un corral de aluminio y prácticamente ha privatizado un espacio de al menos 16 metros cuadrados, bloqueando el libre tránsito de los transeúntes.

Además, estos empresarios –seguramente con los permisos correspondientes-, no se han conformado con tener su módulo de material en medio del Malecón que funciona para vender sus boletos y su caja fuerte.

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