Roberto Santos

Cada día son asesinadas diez mujeres en México.

Y en los medios no falta quien se regodee con la imágenes del cuerpo de una de las últimas víctimas, asesinada por su compañero, quien drogado y posiblemente con algún tipo de trastorno, la desollara sin piedad.

De este crimen, los funcionarios o trabajadores de la Fiscalía General capitalina de la Ciudad de México no han mostrado empatía por la víctima y, contrario a ello, han filtrado imágenes y partes de expedientes en algunos medios de comunicación.

Se podría pensar que por ser un caso que indigna a la sociedad y por ser un feminicidio, debió guardarse la más estricta confidencialidad.

Pero no fue así, y para regocijo de algunos medios impresos y virtuales, se regodearon en la falta de pudor, publicando gráficos del cuerpo de Ingrid, emulando sin ningún signo de pudor La Alarma, aquella revista de nota roja, cuyas páginas dieron muestra del más profundo amarillismo en México durante los años 60 y 70.

Las redes nos muestran que parece existir una especie de carrera competitiva de psicópatas, donde se trata de mostrar quien comete el más horrendo de los crímenes, para sensación del morbo de muchos y para quienes se quedaron en la idea de que entre más sangre coloree sus notas, el negocio será mejor.

Si queremos entender un poco más el concepto de morbo, la Real Academia Española lo define como: “Interés malsano por personas o cosas” y “atracción hacia acontecimientos desagradables”. 

El morbo se relacionan con el sexo y la muerte, y ambos remiten a lo privado y de lo íntimo de la persona, por lo que deben permanecer ocultas. 

Así el morbo sería esa atracción malsana –impúdica- por lo obsceno, lo fuera de escena, que se entromete en lo privado y lo convierte en público.

Es por eso que aunque los familiares y vecinos de la joven ultimada, exigieron respeto y que las imágenes no fueran difundidas en medios de comunicación ni redes sociales, éstas circularon sin ningún obstáculo, como fuente nutricia de ese horror y placer inconsciente de muchos mexicanos, para quienes la nota roja se convierte en espectáculo. 

En el anecdotario quedará que la víctima denunciara ante la Fiscalía a la pareja por violencia y siete meses después fuera asesinada a puñaladas.

Queda claro que en el país se asesinan a diez mujeres al día y otras son permanentemente violentadas en su hogar por sus parejas, por lo que urge estructurar programas de prevención de la violencia familiar, incluida la violencia en el noviazgo.

Entre otras demandas de organizaciones de mujeres, se encuentran dar  prioridad al empoderamiento económico de las mujeres, agilidad en la atención a las demandas, asesoría legal, y apoyo psicológico para fortalecer su autoestima. 

Y si alguna enseñanza se puede extraer de estos ataques, es que otras mujeres deben entender y hacer conciencia de que si se encuentran en una relación con un hombre violento –y más si esta va escalando–, es el momento de pedir ayuda a las autoridades correspondientes, y convencerse de que quien muestra comportamiento agresivo sin control, puede ser poseedor de alguna psicopatología necesaria de atender. 

En Chilpancingo, la capital del estado, el ayuntamiento tiene la Dirección de Atención a la Mujer, atendido por la siempre activa Sol Cuevas, quien siempre está disponible para dar apoyo a quienes solicitan apoyo –casi las 24 horas del día–, y en el gobierno del estado en la Secretaría de la Mujer, a cargo de Maira Martínez Pineda, y la Procuraduría de la mujer, a cargo de Maricarmen Gutiérrez Roa. 

Pero además existen varias organizaciones de mujeres siempre dispuestas a auxiliar a quienes les solicitan su ayuda.

santos0212@yahoo.com.mx

 

COMPARTIR