Federico Nogueda Berdeja 

Los dos movimientos sociales del ocho y del nueve de marzo, ya es considerado a nivel nacional como la Revolución de Género, mujeres que ya están en el hartazgo de la violencia, unas salieron a las calles, otras un día sin mujeres.

Algunos la llamaron también la Resurrección, de aquellas mujeres asesinadas y hoy la posteridad les está reivindicando ese martirio en el que cayeron y fueron víctimas de numerosos actos descomunales contra su humanidad. 

Casa diez años las sociedades sufren reacomodos, o cambios en el comportamiento en masas, esta lucha de las féminas llegó a una cúspide, trátese de lo que se quiera tratar, si son movimientos dirigidos o no. 

Pero lo cierto es, que hay un clamor social, en el cual ya no se puede ocultar el descontento de este sector, no solamente hacia las cúpulas del poder, sino, más allá, en este movimiento se está yendo contra esa cultura machista, arraigada en le célula básica de la sociedad, la familia. 

Las mujeres también van en contra, de eso ya muy común, donde se les hace las peores bajezas, golpes, violaciones, agresiones y muertes, como una práctica cultural, muy normal. 

No hay nada en la vida que duela ver, como golpean a una mujer por un hombre, la bajeza o degradación del hombre como homo sapiens erectus, pareciera que el hombre en el fondo odia a la mujer, por el simple hecho de serlo. 

Sigmund Freud, en sus estudios que realizaba en el comportamiento tanto a la mujer como al hombre, concluía que había patrones de conducta del hombre, como una rivalidad que tenía en el inconsciente hacia la mujer. 

Es decir, había un odio de los siglos por los siglos, por ello durante toda la historia el hombre, siempre trató todo el tiempo de hacer menos a la mujer, y noes nada extraño, la violencia que se da en pareja especialmente. 

Freud, no llega a aclarar, si ese odio se deba a algo en particular del inconsciente, pero deja entrever que tiene que ver con lo  sexual, o el fin que juega la mujer en la vida y el hombre no lo puede hacer. 

Independientemente, de lo que pudiera ser el frente de violencia que enfrentan las mujeres en la sociedad, todos debemos de aportar para ir disminuyendo, la ola de violencia hacia las mujeres. 

Desde la familia, la escuela, el trabajo, medidas coordinadas, desde una buena administración de la justicia, con una cero tolerancia real, sin simulación, y la educación de la mujer, con programas donde a la mujer se le advierta de la importancia de contar con relaciones de parejas sanas, no así enfermizas.  

Y al hombre por supuesto, desde la primaria, enseñarle que la mujer es un igual al hombre, no es competencia, ni objeto de nada, donde los dos juegan un rol social, para mejorar las circunstancias de la vida. 

fedsericosol@gmail.com.mx

 

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