Por Enrique Silva M.

Ese es el sentimiento que genera la actitud mostrada por candidatos a distintos cargos de elección popular quienes se engañan denostando a sus rivales políticos o a quienes no simpatizan con su propuesta, desconfianza generan esos que lejos de decirnos cómo y con qué resolverían el reto de gobernar o legislar a favor del pueblo, se van por el cómodo camino de atacar a quien les resulte competencia o tengan una forma de pensar distinta, ¿qué confianza puede generar quien no dice los qués y los cómos para resolver problemas colectivos y prefiere hablar mal del rival?.

¿Cómo confiar en candidatos que siguen el viejo, desgastado e irresponsable camino de la promesa sin sustento?, ese camino que tanto daño le ha hecho al país, ese modelo desgastado que nos ha llevado a tener una cada vez peor calidad de vida, sometida además por la delincuencia, esa de la que parecieran cómplices. ¿Cómo confiar en los de siempre, como confiar en los que se dicen distintos pero si revisamos la historia son los mismos?.

 

¿Qué confianza pueden generar los actores políticos si desde la asignación de candidaturas sacan sus trapitos al sol y los exhiben como lo peor? ¿Cómo confiar en las famosas coaliciones si los señalamientos de turbiedad en la selección de candidatos exhiben mano negra, cuchareo y compra de candidaturas? ¿Cómo confiar en quienes han brincado de un partido político a otro con el interés único de mantenerse en el poder, sin importar la ideología?.

 

La confianza y el respeto no se exigen, mucho menos con discursos incendiarios ni palabras bonitas, esos se ganan con acciones…

COMPARTIR