POR: FERNANDO HINTERHOLZER DIESTEL

Hace justamente 27 años en un día como ayer 23 de marzo, el candidato del Partido Revolucionario Institucional Luis Donaldo Colosio fue cruentamente asesinado en el mitin político de Lomas Taurinas en Tijuana, BC. La muerte de quien iba a ser el sucesor de Carlos Salinas en la presidencia de la república y en el que muchos sectores democráticos del país habían puesto muchas esperanzas, aunado al levantamiento zapatista en Chiapas el primero de enero de ese año, al asesinato del cardenal Posadas, y el magnicidio de mi maestro José Francisco Ruiz Massieu, en conjunción a la crisis de inicio de sexenio de Ernesto Zedillo, generaron un  escenario de desmoronamiento político-económico-social que cimbró las institucionales de la nación y la confianza y buena fe de la sociedad civil, a tal grado que muchos de mi generación que vivimos de cerca esos dramáticos eventos, pensamos que no se volverían a dar en la escena pública nacional, pero que equivocados estábamos. Aquel sistema político inventado por el sonorense y “jefe máximo” Plutarco Elías Calles, donde ya no se mataban por el poder como en los tiempos de la posrevolución habían vuelto, los indígenas se habían alzado “simbólicamente” de la mano del subcomandante Marcos luchando por sus derechos, que unos años después serían plasmados en el artículo 2 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos. Algo pasaba en esa última década del siglo XX en el país, que denotaba el agotamiento del “contrato social”

Al país le costó mucho esfuerzo, recursos y credibilidad superar esos eventos de finales de la administración salinista y comienzos de la  zedillista, que derivaron en la anhelada transición a la democracia cuando en las elecciones del año 2000, un partido diferente al PRI, el PAN con Vicente Fox como candidato triunfaron en las urnas, y terminó así la época de partido hegemónico (60 años de dictadura perfecta) y donde la sociedad y la población creíamos en empezar a tener un régimen más democrático, con más libertades y derechos y la democracia electoral fue lo que prevaleció plenamente. Los derechos humanos se consolidaron y plasmaron en la CPEUM artículo 1, así como el derecho a la información artículo 6, y unos cuantos derechos sociales se institucionalizaron. De esta manera tuvimos dos administraciones panistas, y el regreso del PRI al gobierno en el 2012 pero en dicho periodo de tiempo se fue apoderando del país, “ese monstruo de mil cabezas” que es la violencia e inseguridad generada por los cárteles de la droga. Los números de asesinatos producidos por el crimen organizado crecieron exponencialmente desde el 2008 hasta llegar al 2019 como el más violento de la historia, desde que existen estadísticas (cada hora asesinan a 4 personas). Y fue justamente el primer año de la administración de la 4ª. T, la cual comenzó con grandes expectativas generadas por los más de 30 millones de votos obtenidos en las urnas durante los comicios del 2018.Lamentablemente todas esas expectativas han ido cayendo junto a la popularidad del presidente López Obrador, gracias a los errores en las estrategias aplicadas, a la falta de políticas públicas, y sobre todo “al mesianismo” con el que se ha conducido, no haciendo caso a su gabinete y haciendo una administración federal “unimembre”.  

Hoy en día, y en medio de la crisis sanitaria generada por ese virus, aparecido en China hace unos meses (coronavirus o covid-19), la actividad económica está en crisis, la bolsa mexicana de valores cayó a niveles no vistos desde el 2008, el dólar sube y sube había ya superado los 24 pesos, aunque se utilicen de millones de dólares del fondo de estabilización, de las reservas para evitarlo; el precio del barril de petróleo está por debajo del costo promedio de producción, Pemex está a punto de perder la calificación de su deuda. Erradamente, el jefe del ejecutivo y su gabinete han hecho hasta lo imposible por hacer las cosas mal, y hacer que la economía nacional caiga estrepitosamente. Debido a la incertidumbre que le generó a inversionistas nacionales y extranjeros, logró ponerle el freno de mano a la economía y parar ese 2% de crecimiento que estaba pronosticado al inicio de la administración. Los principales analistas económicos del país tienen pronósticos francamente devastadores y gracias al enorme gasto en programas sociales, sin el sustento de ingresos fiscales, el riesgo aumenta muchísimo.

En México la crisis sanitaria del coronavirus pudiera agravarse toda vez que, si llegan a incrementarse el número de enfermos, ya que colapsarían los ya de por si endebles sistemas sanitarios del INSABI, IMSS, ISSSTE y la SSA, provocando bajas importantes en la fuerza laboral del país y sufriendo la muerte de muchos mexicanos. Y si además se limita el tráfico de personas y de mercancías, las repercusiones económicas serán tanto o más graves que la propia enfermedad, “lo que puede conducir a una crisis política y de Estado para el gobierno de la 4aT”. Aunque hay indicios de que drogas como la cloroquina, usada para el tratamiento de la malaria, den resultados positivos en el combate a la enfermedad, la realidad es que el único tratamiento que hasta ahora ha probado ser eficaz es el llamado ‘distanciamiento social’. Los reclamos al gobierno por parte de la sociedad civil porque sus medidas no están a la altura y celeridad con que avanza el virus, la ausencia de planteamientos serios que respondan ante la emergencia sanitaria, dejan ver el tamaño del desconocimiento de la problemática. 

 Mientras el mundo se paraliza y tiembla ante la crisis que se avecina en los próximos meses, en México vivimos ya una recesión técnica de la economía que probablemente se vuelva en un quebranto de varios puntos en el PIB, no habrá empleos ni perspectivas para la juventud, la violencia imparable nos tiene contra la pared, y ahora la pandemia nos condena al “ostracismo hogareño”. Y mientras tanto, el presidente López Obrador niega la realidad —dice estar protegido por una “estampita”— y evade su responsabilidad en giras por donde sea, mientras sus corifeos aducen que “la fuerza del presidente es moral, no es una fuerza de contagio”. A través de la historia de los países ha habido situaciones que ponen a prueba la capacidad de los gobernantes a la hora de tomar decisiones correctas ante riesgos inminentes que corren sus ciudadanos, lamentablemente en el México de la 4ª. T nos hay hasta ahora evidencias de un gobierno sensato y a la altura de las circunstancias, lo cual nos hace temblar por las consecuencias que podrían tener la pandemia y el impacto económico en nuestra de por si maltrecha economía. Desgraciadamente, se necesitan más que buenas intenciones para tener buenos resultados y gobernar coherentemente, quizás ya habíamos olvidado los magnicidios de Luis Donaldo y Ruiz Massieu, el sacrificio del Cardenal y la gran crisis de 1995, pero creo sin temor a equivocarme que hoy día estamos peor que hace 27 años, “haiga sido como haiga sido”, dirían los conservadores.

ES CUANTO

ADENDDUM: el gobierno de HAF se pone las pilas para contener la pandemia en la entidad, ahora solo falta que los centros de salud tengan medicamentos y personal para atender los probables casos que presente entre la población.

COMPARTIR