Por: Fernando Hinterholzer Diestel

La crisis causada por la decisión del Tribunal Electoral de permitir que el candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón participe en la boleta electoral del 1 de julio, ha provocado el aumento de la desconfianza de la ciudadanía para con los árbitros electorales (INE y TEPJF). Ya se especulan una serie de suspicacias, en cuanto a la subordinación de los miembros de ese  Tribunal al gobierno en turno, léase @EPN. Todos sabemos que los señores magistrados son elegidos por el Senado de la República, a propuestas de los partidos políticos y casi siempre terminan siendo subordinados a los intereses del partido que los postulo, véase el ejemplo de Ximena Puente Comisionada del INAI, y que casualmente resulto candidata plurinominal del PRI. Los magistrados ganan un super salario y están a expensas de la partidocracia que los impulso, pero para nada responden a los intereses de la sociedad civil, de la población en general que pagando sus impuestos generan los recursos para pagarles super salarios millonarios.

De acuerdo a un estudio realizado por el Índice de Desarrollo Democrático de México 2017, el valor de la democracia en México ha disminuido en los meses previos a la elección, ante el aumento de la corrupción, la violencia y la desconfianza al gobierno de @EPN.  “De acuerdo a dicho estudio, el promedio nacional del Índice es de 4.7 puntos, 8% menor que en el estudio realizado en el año 2015, todo esto debido a los tres factores antes mencionados”. El 35% cree que en los estados tienen un desarrollo democrático mínimo; el 78% considera que la violencia esta presente en su entidad; y el 56% cree que hay desigualdad de oportunidades y explotación económica, todo esto aunado al efecto de incluir “a la fuerza de sus tompiates” de los magistrados, “El Bronco” en la boleta, generaron inmediatamente lo que llamaremos, una orden de arriba. Es el famoso y muy sabio dicho “divide y vencerás”.  

Bien sabemos que no hay elementos para afirmar si hubo o no presiones para que actuaran los magistrados así. Lo que me queda totalmente cierto, es que el PRI fue el único que celebró la inclusión de Jaime Rodríguez Calderón en la boleta y que a ese partido potencialmente le puede convenir esto. Se está logrando el objetivo de dividir el voto opositor todo lo posible, tal y como hizo el PRI en las pasadas elecciones del Estado de México, tal como quiere el PRI que sea en esta ocasión en la elección presidencial. Si partimos de la premisa fundamental de que el TEPJF fue creado para dar certeza y castigar las violaciones a la ley electoral, con la decisión de permitir que “El Bronco” participe en la contienda presidencial hizo exactamente lo contrario.

Sin lugar a dudas son desconcertantes por decir lo menos las últimas decisiones de los árbitros electorales de nuestro país. Y de ahí la desconfianza que la sociedad civil tiene del proceso. La manera desaseada en la aplicación de las leyes y normas electorales, a tal grado que una autoridad, el INE, tome una decisión diametralmente opuesta a la otra, TEPJF, y que a la vez ambas estén pendientes de conocer el resultado de la investigación de la Fiscalía para Delitos Electorales, entidad revisora de delitos electorales, que podría dejar echar abajo a ambas, da muestra de que existen intereses y los magistrados parecen obedecer a quien les dio el puesto. Y es justamente esa incapacidad del sistema electoral de producir resultados nítidos para el ciudadano que necesita saber con certeza que su voto será respetado.

Al contrario, la actuación de los cuatro magistrados del Tribunal derrumbo cualquier posibilidad de claridad y credibilidad que podrían haber tenido los árbitros electorales. Es más, con su fallo, el TEPJF deslegitimó y desprestigió  cualquier indicio de imparcialidad y, por supuesto de confianza en el INE, la máxima autoridad electoral del país, que Dios nos agarre confesados si piensan cambiar el resultado de la elección, con otra horripilante decisión.

ES CUANTO

ADENDDUM: escandalosas por decir lo menos resultaron las listas de candidatos plurinominales del PRI y del Frente PRD-PAN MC a diputados locales, son los mismos vividores de la política de siempre, personajes ligados al inefable Aguirre Rivero defenestrado por la desaparición de los 43, quizás solo se salven las damas que van por la equidad de género. Y donde el PRI no se midió fue en su dupleta de candidatos al Senado: Manuel Añorve imagínese estimado lector, vividor público y nefasto para los intereses del pueblo guerrerense, y Gabriela Bernal, cleptocráta y ligada a grupos criminales a través de su propia hermana. Que parejita de candidatos, tal parece que “la PRI” no tiene otras opciones. Van directo a la derrota, la población en Guerrero los conoce y jamás votaran por ellos.  

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