Por: Fernando Hinterholzer Diestel

Esta semana que terminó tuvimos la segunda tragedia en la época de la 4ª Transformación “lopezobradorista”, que aunque  harto preocupan a la sociedad civil de todo el país, plantean una improvisación de la acciones de gobierno, en el caso de la lucha contra el robo de combustible o llamado “huachicoleo” y la evidente falta de valores de la población, que aun a sabiendas del peligro que corren en una toma clandestina, se lanzan en una vorágine para obtener cuando menos una garrafa de combustible.

Sumado a esto,  la escasez de gasolina en la CDMX y en los estados del centro del país, causó una serie de reclamos de los gobiernos estatales y del medio empresarial por las cuantiosas pérdidas económicas y  retrasos por las largas filas que realizaba la ciudadanía en las estaciones que si contaban con combustible.

Esto no perturbó demasiado a la gran masa, que se transporta regularmente en el servicio público, por lo que la clientela electoral de AMLO ni siquiera chistó, y aplaudió rabiosamente las acciones del Jefe del Poder Ejecutivo contra el latrocinio de combustible.

Desde esta perspectiva, hay que reconocer que las acciones de AMLO contra el robo de gasolina, no llevadas a cabo ni por el gobierno de Calderón y menos por Peña Nieto son un primer intento serio y formal por combatir  la corrupción y la impunidad que privan en este país, desde hace décadas, y son las peores prácticas en el ejercicio del poder y del gobierno, pues traicionan la confianza tácita de la ciudadanía respecto de que el gobierno se ejercerá con base en la ley; pero también porque impide alcanzar las metas y objetivos del bienestar y el desarrollo contenidos en el paradigma constitucional. Hay que señalar que  uno de los problemas que acarrea la corrupción, se manifiesta en la falta de crecimiento y oportunidades, en más pobreza y desigualdad, y la sociedad mexicana votó precisamente en julio del 2018 contra ese cáncer social.

Al igual que el tráfico de drogas, el “huachicoleo” creció paulatinamente por todo el territorio nacional. Los carteles lo volvieron un enorme negocio, era de muy poco riesgo tanto por la complicidad con las autoridades como por la extrema dificultad de prevenirlo cuando se tienen miles de kilómetros de ductos. Y uno se pregunta cómo detener en flagrancia a las personas que extraen gasolina en la madrugada en un oleoducto que cruza los territorios de Puebla, Veracruz o de Hidalgo, qué requerimientos técnicos de inteligencia habría que implementar para luchar verdaderamente contra las tomas clandestinas en los miles de kilómetros de los gasoductos. Es muy probable que estamos ante de una red, y un sistema de intereses coludidos, cuyo desmantelamiento requerirá inteligencia, planeación estratégica, operativa y coordinación interinstitucional.

El otro tema que tuvo connotación nacional fue la discusión en la Cámara de Diputados del proyecto de ley para crear la Guardia Nacional, finalmente fue aprobada y pasó para su discusión en la Cámara de Senadores. La discusión estuvo centrada en quien debería tener el mando de la Guardia, los militares o un civil.

La Guardia Nacional, como principal apuesta del nuevo gobierno contra la inseguridad, muestra que el gobierno en turno, le apostará a la formulación de una política criminal de Estado con parámetros democráticos. Y es que lamentablemente la experiencia de los gobiernos anteriores, utilizando la solución militar en el combate al delito dejó un saldo negativo en los resultados, para reducir la violencia, que en una década ha desembocado en una crisis de derechos humanos. Estamos convencidos que ninguna solución es fácil ante la grave crisis de inseguridad del país, menos aún rápida, pero el avance de la militarización de la seguridad empuja a un retroceso de la institucionalidad civil, y se advierten todavía muchos obstáculos para derrotar y erradicar al crimen organizado en el país.

ADENDDUM: con la cancelación de casi todos los programas sociales de todas las dependencias federales y el regreso a las antiguos programas sociales del PRI de los años setentas y ochentas, incluyendo la creación “reloaded” de la CONASUPO, AMLO y su grupo de veteranos en el gabinete, le están apostando a una política pública que quizás dio frutos en hace treinta años pero en los tiempos actuales seguramente no dará los resultados esperados. Al tiempo.

ES CUANTO.

fhinter@hotmail.com

 

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