Por David Guzmán

Eduardo Gutiérrez todos los días hecha a volar su imaginación, piensa en las canciones que saldrán de la madera que lijan sus mágicas manos, de las cuerdas que coloca habrán de hacer soñar, reír y llorar a la gente.

Oriundo de mero Paracho, Michoacán, la cuna de la guitarra, don Eduardo lleva 30 años haciendo guitarras en el puerto. En su taller producía al menos cuatro guitarras a la semana, recuerda que había un buen mercado aquí en Acapulco, pero se lamenta que llegaron los chinos y japoneses y se propagó la competencia desleal, ya que eran más económicas pero no con la misma calidad, mucho menos, lejos del sello de Paracho.

También se lamentó que “muy pocos saben apreciar lo que es el arte de hacer una guitarra de buena madera y con esa consistencia que deben tener para lograr la armonía del arte musical”.

Recuerda como si fuera hoy que logró que sus guitarras fueran tocadas por los más famosos, entre ellos, el trio “Los Panchos”. Sus productos le dieron la vuelta al mundo porque sus guitarras eran tocadas por los más sobresalientes de aquellas épocas.

Reconoció que estamos en los primeros sitios en la fabricación de guitarras en el plano internacional, con guitarras únicas, “son unos tesoros las guitarras mexicanas pero también lamentablemente los mexicanos no sabemos apreciar este valor”.

 

Historia mínima de la guitarra

La historia de la guitarra se remonta a un pueblo llamado Alaca Hüyul, Turquía allá por 1000 a.C, cuando los hititas y asirios crearon instrumentos de cuerda parecidos a la lira, el instrumento de varias cuerdas más sencillo y antiguo del mundo, pero con el agregado de una caja de resonancia, por lo que serían antecesores de la guitarra.

Se trata pues como usted la conoce como un instrumento musical de cuerda pulsada, compuesto de una caja de resonancia, un mástil sobre el que va adosado el diapasón o trastero y seis cuerdas. Sobre el diapasón van incrustados los trastes, que permiten las diferentes notas.

Pero fue en España donde tomó carta de naturaleza, pues a diferencia de las guitarras construidas en otros países y lugares de Europa, donde se fabricaban guitarras sobrecargadas de incrustaciones y adornos que la hacían casi imposible de tocar, la guitarra española se hacía para ser tocada y fue tan popular.

Aunque todos los países reivindican su intervención en la invención de la guitarra (con especial mención de Francia) aspectos tales como la forma, la estructura y la afinación.

Pero digan lo que digan, los parochistas le dan el mejor toque.

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