Y PARA LAREFLEXIÓN…

Por Enrique Silva 

La competencia en el mercado es cada vez más grande para cualquier tipo de productos y servicios, lo cual se supone debiera obligar a elevar los estándares de calidad para atraer clientela y mantenerla satisfecha para que se quede cautiva con la marca, lamentablemente en nuestro país al parecer no se comparte esa idea, todo indica que lo que les preocupa a las empresas es vender, o en algunos casos embaucar a incautos compradores que se acaban arrepintiendo de haber comprado con ellos porque el servicio post-venta es generalmente malo.

Lamentablemente es muy común conocer de casos donde personas han adquirido un automóvil o una motocicleta de agencia con mucho esfuerzo, embarcándose a años con altos intereses o desprendiéndose de otro bien para disfrutar de un vehículo nuevo que en teoría no debería causar ninguna molestia el menos los primeros dos años, pero resulta que no, que apenas salen las unidades y comienzan las fallas y el viacrucis para el comprador, fallas de todo tipo que son inaceptables en una unidad que al ser nueva se supone no debiera presentar fallas, sobre todo porque previo a la entrega e incluso antes de salir de la planta donde las armaron pasan revisiones exhaustivas para considerarlas aptas para ofrecerlas… insisto eso en teoría y pasa con todo tipo de marcas que sus productos son deficientes desde que salen vendidos y se agrava más la situación conforme pasa el tiempo y aquella ilusión de contar con carro o moto nueva se vuelve en una cara pesadilla, porque además aquella amabilidad con que te trataban para venderte su producto se transforma en una batalla contra una poderosa empresa automotriz o de motocicletas, donde generalmente acabas siendo derrotado, endeudado y con una unidad a la que se le van sumando las fallas y de la que solo esperas acabar de pagar para deshacerte de ella, quitarte el problema de encima, pues.

Llevan la peor parte los compradores y seguidos por el personal de ventas que a final de cuentas son solo empleados que su trabajo es vender para ganar una comisión sin saber realmente que tan bueno o malo es el producto que se va a entregar y son quienes dan la cara y reciben los reclamos, a pesar de no poder ofrecer solución alguna.

 ¿Pero por qué ocurre esto con cada vez mayor frecuencia? pues al parecer son menores las exigencias que imponen las autoridades para la venta de muchos productos, en éste caso de automóviles y motocicletas; de por sí desde hace mucho los estándares de calidad para esa industria han sido poco exigentes, unidades que en mercados internacionales no son aceptadas por carecer de medidas de seguridad, en nuestro país pasan sin problema y ocurre lo mismo con marcas económicas que con marcas caras, algunas han lanzado novedosas estrategias para que te cases con la marca y renueves periódicamente tu unidad pero a final de cuentas lo que hacen es que estés casi de por vida endeudado con ellos y si te falla la unidad después de muchas vueltas y corajes te asignan otra.

 Es de lamentar la mínima exigencia de autoridades para con esas empresas y que instituciones que se supone debieran estar al servicio del consumidor sean solo mesas de recepción de quejas y realicen engorrosos trámites donde siempre se le acaba dando la razón al poderoso y donde nunca analizan el origen del problema ¿no creé usted?  ¿a poco no conoce al menos un caso de alguien que compró automóvil o motocicleta nueva y le dio más problemas que si hubieran comprado algo de uso? En nuestro país el control de calidad, es solo mito.

alvolantetv6@hotmail.com

 

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