Por Ignacio Hernández Meneses.

 

La desaparición del perredista Daniel Esteban González, presidente electo de Cochoapa el Grande, es signo inequívoco de problemas postelectorales en La Montaña. Desde hace nueve días su familia y sus compañeros del Partido de la Revolución Democrática (PRD), no saben nada de su paradero. Ayer mismo, acudieron a interponer la denuncia formal ante el Ministerio Público de la Fiscalía General del Estado, incluso fueron atendidos personalmente por el titular de la FGE, Jorge Zuriel de los Santos Barrila. Del caso, se inició la carpeta de investigación por el delito de desaparición forzada, que incluye al político perredista y su chofer, Juventino García Rojas, que se encuentra en las mismas condiciones. No se descarta posible “levantón” por la presencia del crimen organizado en esta región, sin embargo, la FGE debería de plantearse como línea de investigación la disputa por el poder en este municipio, el de mayor pobreza extrema del país. Aquí se tiene el antecedente de que Esteban González mantuvo en litigio su triunfo político electoral y que incluso, el mismo denunció que antes, durante y después fue amenazado de muerte y a pesar de ello, fue con todo a las urnas donde se midió con la candidata del PRI a alcaldía, Hermelinda Rivera Francisco, donde resultó ganador recibiendo días después su constancia de mayoría por parte del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC). En este contexto, el PRI, impugnó los resultados y le fue revocada la constancia de mayoría, por lo que el caso fue turnado a la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que le ratificó su triunfo, pero los priistas impugnaron nuevamente y el caso ahora se debate en la Sala Superior de este organismo. Luego entonces, no debe descartarse que el fondo del problema no sea meramente del crimen organizado. No es la primera vez que el PRD enfrente un caso así. En “periodo de los desencuentros” con José Francisco Ruiz Massieu muchos casos se resolvieron de esa manera, bajo amenaza, bajo la represión. Mientras el entonces gobernador -quien bautizara entonces al PRD como el “partido de la violencia y de la sangre”- dialogaba con el presidente del PRD en Guerrero, el doctor Rosalío Wences Reza, simultáneamente, la Policía Motorizada encabezada por Agustín Montiel López, perseguía, golpeaba, encarcelaba y hasta desaparecía a los alcaldes electos. Habría que investigar a la señora Aceadeth Rocha, de antecedentes no gratos cuando de disputarse el poder se trata. Pero hay que esperar a ver que dicen los responsables de aplicar la ley.

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