HAY UN STALIN EN EL SUSPEG
Al nefasto líder charro Gilberto Baños Ramírez, secretario general de la
Sección XXVII del SUSPEG, es urgente y necesario que alguien de sus
compañeros sindicalistas le regale un ejemplar de la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos. Con fecha 12 de julio, en el oficio número
100/2018, comunicó al ciudadano Lázaro Vélez Luviano -un viejo trabajador
con 34 años de antigüedad en la extinta CAPAMA, hoy Coagua-, que estaba
expulsado del sindicato por “su mal comportamiento y sus comentarios
negativos contra el SUSPEG y el secretario general”, o sea contra él citado
dirigente, que parece que lleva sangre Stalinista sofocando gradualmente a sus
opositores. “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna
inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral,
la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el
orden público…” Palabras más palabras menos, eso reza el Artículo 6º. de la
Constitución y esta garantía fue la que precisamente Baños pisoteó. Además,
no concedió el derecho de audiencia al trabajador “expulsado”, derecho al
que tiene derecho todo acusado de alguna conducta ilícita, ser escuchado y
vencido en juicio. El estatuto de la Sección 27 y ningún estatuto de ningún
sindicato que se diga serlo, no puede ni debe estar por encima de la carta
magna. Pero el dirigente sindical se convirtió en la Santa Inquisición y
emprendió cacería de brujas, con sus compinches Rafael Marquez Gómez,
presidente de la Comisión de Vigilancia, el segundo secretario de la Comisión
de Vigilancia, Fernando Cruz Nava y Fernando García Solís, secretario de
Organización. El operario expulsado aclaró que contra Coagua no tiene nada,
ya que reconoce que gracias a Coagua tiene casa y lleva el pan de cada día
para sus hijos, y tiene razón, está contra el abuso de poder de Gilberto Baños
Ramírez que actúa como patrón, y todavía anda molesto porque el pueblo de

Acapulco le puso una paliza electoral a su candidatura el 1º. de julio. Cansado
pero no vencido, el aguerrido Lázaro Vélez Luviano mostro su folder con su
oficio de su expulsión anticonstitucional, y dijo con firmeza que “si en
Acapulco hablar con la verdad es un delito, entonces soy un delincuente. A
ese señor no le gusta que se les digan las cosas que están mal en el sindicato,
no cumple su palabra como secretario general, con lo que la base le confirió
ese 13 de octubre de 2015 cuando dijo que iba a defender los intereses de la
base y ahora los pisotea. Gente que le estorba la hace a un lado”. Lázaro,
levántate y lucha, vas a ganar. Y vas a ganar porque simple y sencillamente
tienes el derecho y la razón. Nada más por eso, mucho más temprano que
tarde abrirás las puertas de democracia en tu sindicato y también vas hacer
historia.

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