Por Ignacio Hernández Meneses

 

Me parece fuera de lugar la intentona de prohibir que dos personas viajen en motocicleta por considerar que es un vehículo perfecto para cometer actos ilícitos. Un principio del derecho señala que no se puede acusar a nadie por simple analogía de razón. La palabra analogía significa “relación de semejanza entre cosas distintas” y en concreto aplicado su uso al ámbito del derecho: “Método por el que una norma jurídica se extiende, por identidad de razón, a casos no comprendidos en ella”. El principio de legalidad implica la prohibición de la analogía en el derecho penal, pero debemos analizarla más profundamente para saber como funciona esta afirmación. Podemos definir a la analogía de la siguiente forma: La analogía consiste en la aplicación de una norma a un supuesto que no está recogido en la ley o su espíritu, pero presenta semejanzas a los supuestos que dicha norma comprende. Con manzanas quiere decir simple y sencillamente que el hecho de que, por ejemplo, dos jóvenes se desplazan a bordo de una moto no necesariamente quiere decir que están delinquiendo. Que van a ejecutar a alguna persona, que son miembros del crimen organizados. El uso de la moto lo usan parejas que van al trabajo, a la escuela, o a dejar a un hijo a la escuela, o la moto es también una herramienta de trabajo, en el caso de los mecánicos, plomeros, pintores, alberqueros, o hasta oficinistas o ejecutivos aunque vayan tatuados. Se habla ya modificaciones al Reglamento de Tránsito, pero este ordenamiento no puede ni debe estar por encima de la Constitución, impidiendo el libre tránsito. Mucho cuidado con esa intentona porque muchos motociclistas votaron por la Cuarta Transformación de la República.

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