Silvestre Luna

Uno de los graves problemas que le duelen a nuestro país, es el crecimiento del desempleo, mismo que aqueja y repercute en nuestro estado y municipio, por ende; directamente en nuestros hogares.

Actualmente, en las empresas del país, y de acuerdo con el INEGI, los despidos de empleados permanentes, es de un 86% y de un 14% de empleados eventuales. En el caso concreto de la falta de empleo; mucho tiene que ver la ausencia de crecimiento económico en nuestro país, lo que conlleva a las empresas a generar una vasta tasa en el desempleo de los trabajadores, con el cierre de sus negocios; y los obliga a finiquitar y rescindir la vigencia de un empleo formal de sus trabajadores o si bien les va a los empresarios, recurren solo, al recorte de su personal.

Acapulco; no es la excepción de un ambiente incierto en la generación de empleo; ello, no obstante de haber vivido una buena temporada de fin de año, a decir de las autoridades del ramo turístico; en este incipiente año 2020, todos los empresarios inmersos en la prestación de servicios turísticos, deben recurrir a dar de baja a sus empleados eventuales, y trabajar con un mínimo de personal multifuncional de empleados permanentes, para la operatividad de sus negocios; lo que expone al trabajador, a malas condiciones laborales, que acarrea conflictos laborales con sus superiores (directivos de la corporación, gerentes o jefes de áreas).

De ahí, que en Acapulco; no se deben de dar o exponerse conflictos laborales como el acontecido en días pasados en el Hotel el Presidente; pues, conlleva al cierre de un centro que aporta trabajo y recursos económicos a las familias de nuestro bello Puerto; no se debe soslayar, que en dicho icono hotelero; de manera arbitraria, los trabajadores que integran el sindicato, colgaron la bandera rojinegra de huelga; olvidándose del valor intrínseco del inmueble, que alberga historia de la época dorada, así como bienes muebles y obras de valor incalculables, diseñadas por el famoso pintor Salvador Dalí; acción de los sindicalizados, que causaron pánico con su actuar y molestia entre los turistas hospedados en el hotel.

Dicho evento, debe causar una alerta entre todos y cada uno de los que estamos inmersos en el ramo turístico, entre ellos las autoridades del ramo; ya que, si bien es cierto que un sindicato es un instrumento de incorporación de trabajadores a una empresa y tienen la finalidad de defender los intereses de cada uno de sus integrantes, para obtener mejores condiciones de vida; también lo es, que deben de contribuir a mantener en óptimas condiciones el confort y estancia de los turistas, quienes consumen y arrojan beneficios económicos, a favor de su centro de trabajo; y con ello, cuidan el lugar que les da sustento económico a través de su trabajo, para llevar ingresos económicos a sus hogares, para mantener una vida digna, en bienestar de sus familias.

El cierre de un hotel en nuestro puerto, contribuye a ser parte de las estadísticas del desempleo; por ende, dicho exabrupto sindical, afecta a todos los acapulqueños que nos dedicamos a la industria del turismo, que es un gran generador de ingresos a la economía del país; para que ello no se repita, debemos resguardar un bien común social, por “El bienestar de un producto llamado Acapulco”. Ya lo dijo el gobernador del estado: “El turismo, es una actividad que debemos de cuidar, ya que es una actividad que nos da economía y sin duda es el rostro agradable de la Entidad Guerrerense”.

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